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La Calle es la primera escuela peruana de Creatividad Publicitaria. Sus talleres tienen como finalidad trabajar el criterio estético, fomentar una linea de pensamiento creativo y encontrar las herramientas para convertir ideas en proyectos tangibles. Además de comenzar a armar una carpeta de trabajos de buen nivel creativo que permita al alumno ingresar a cualquier agencia de publicidad.
La Calle es el único lugar donde lo que se enseña son herramientas exclusivamente para mejorar o fomentar la creatividad. Ya varios países como Argentina, Uruguay y Chile entre otros abrieron las puertas a este tipo de educación y aquí faltaba una con condimento peruano que llegara para quedarse.
Solo basta entrar a la escuela para reconocer un ambiente didáctico, distendido y alegre.
La Calle te da la bienvenida como una amiga, cojines en el suelo e imagenes de colores enmarcan los salones donde se imparten las clases.
La Calle es un espacio de creación, donde no existe lo rígido de una escuela tradicional. En una clase cualquiera puedes encontrarte diferentes actividades como visitas sorpresa, charlas con los mejores profesionales del medio en diferentes categorías, workshops y hasta clases al aire libre.
La ventaja de La Calle es claramente que está focalizada en el área creativa que es un enorme diferencial, con docentes que tienen ganas y carisma para enseñar y transmitir sus experiencias, que están actualmente trabajando en excelentes agencias de publicidad y saben de que hablan.
En resumen una clase en La Calle es de todo menos aburrida!
Los alumnos se van a ir del taller con ganas de más, con herramientas útiles para ser mejores en su trabajo y con carpetas de trabajos de buen nivel para poder ingresar a cualquier agencia junto a los mejores. Y seguramente en un futuro próximo se vera reflejado en profesionales mas abiertos y creativos, con ganas de explorar y siempre seguir aprendiendo. Que sepan que el publicitario debe aprender de todo un poco y que no se puede alimentar solo de ver publicidad sino que tiene miles y miles de herramientas para usar a su antojo y están ahí nomás, en la calle.
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